Santo Domingo. La República Dominicana se encuentra en medio de una catástrofe ambiental, marcada por una alarmante contaminación por plásticos y la deficiente gestión de desechos peligrosos. Así lo advirtió el relator especial de la ONU, Marcos A. Orellana, tras una visita oficial de 10 días al país.
En su declaración, el experto en derecho ambiental internacional destacó la ausencia de un sistema eficaz para el manejo de residuos y el control inadecuado de agroquímicos peligrosos, lo que agrava los impactos sobre la salud humana y el medioambiente.
Además, denunció una brecha del 80 % en el acceso a agua potable y saneamiento, una cifra que revela profundas desigualdades y vulnerabilidades estructurales en las políticas públicas.
Pese a algunos esfuerzos por promover una economía circular del plástico, Orellana alertó que “queda mucho por hacer” y llamó a repensar la forma de producir, diseñar y consumir, apelando a una mayor responsabilidad y compromiso de los sectores público y privado.
Sus hallazgos se basan en proyectos locales, así como en reuniones con comunitarios y representantes de instituciones públicas y privadas, donde se evidenció una urgente necesidad de transformación estructural para enfrentar el creciente desafío ambiental.
